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La Hostilidad y la Voluntad humana

14 febrero 2012

Es el pan de cada día: manifestaciones, muchos eslóganes, caras largas, filas interminables en el INEM, gente descontenta, quejas, quejas, y más quejas que se repiten estúpidamente hasta perder el significado y transformarse en un mantra que suena parecido a “crisis-crisis-crisis”… En todos los medios, así como en cualquier ejemplo de interacción social puede hallarse una especie de odio candente -desde ir a comprar el pan hasta hacer una gestión en un banco- que se retro-alimenta, recordándonos lo jodidos que estamos, la poca esperanza que nos queda, y lo negro que parece estar el panorama. Todos nos convertimos en emisores y receptores de caras de asco y malrollismo global. La hostilidad es un síntoma visible de la enfermedad que va a terminar con los individuos de esta época: la anulación de la voluntad.

La hostilidad no conoce edades, ni clases sociales, ni sexo, ni credo, ni profesión. Los mayores se llenan la boca diciendo que “todo está muy mal”, y los jóvenes, siguiendo el ejemplo y perpetuando el asco, arguyen que “todo está hecho una puta mierda”: tanto da si eres funcionario o si eres cajero del Mercadona, tanto da si eres luciferino o presbiteriano. Sí, la idea inicial es esa. Todo eso está muy bien, la gente está harta. Realmente, podría parecer que el fin se acerca, que se avecina un cambio sustancial, que todo “va a petar”, pero nada más lejos.

Por supuesto, se trata de una hostilidad un tanto hipócrita, pues desplazamos nuestras frustraciones de forma indiscriminada hacia personas que no merecen odio por nada en especial, y luego nos callamos ante las figuras de autoridad, asustados, con la cabeza entre las piernas y temiendo por nuestro bienestar diario. Nos alimentamos de mierda mal-khármica, desequilibramos el límite del respeto mutuo y propio; pero dormimos tranquilos, pues pese a que los bancos caigan, los sistemas políticos queden extintos y los valores mueran abandonados en la esquina, puedes comprar un abono de viajes del autobús un poco más rebajado si aceptas publicidad.

Claro, ahora seguramente algo no os cuadra. Como anti-humano, debiera celebrarse esa tendencia hostil hacia el individuo y la comunidad, claro: nos encaminamos a la destrucción! No me cabría sino congratularme de esta situación, pues la hostilidad llevaría al ser humano hacia dos posibles finales: por una parte, se anularía como ser natural, y al mismo tiempo se animalizaría de una forma mecánica. Pero eso no es deseable: no por querer el bienestar mundial y la paz social, sino porque no somos hostiles con quien toca y como toca. Somos hostiles de forma hipócrita, y el único receptor final de toda la mierda y el mal rollo somos nosotros mismos.

Pero, ¿Por qué coño somos tan hostiles, joder?

Las malas caras, las conversaciones insustanciales sobre el paro y las mentiras de los políticos, que es lo mismo que hablar del frío en invierno o el calor en verano, son la expresión vacua e inútil de nuestras frustraciones. Con eso solo conseguimos recordarnos la ínfima huella que dejamos en el mundo y eso nos toca los cojones, pues todos queremos ser la hostia, tener mil amigos y triunfar en la vida. A fuerza de pensarlo, sólo se me ocurren un par de causas posibles: un desplazamiento erróneo de los ideales de bienestar y la muerte de la Voluntad humana: seguramente lo último es lo más preocupante. Podemos vivir sin ideales, o con ideales hechos una mierda, pero no podemos vivir sin voluntad.

La Hostilidad es consecuencia directa de una Voluntad individual deforme, mal enfocada y frustrada por uno mismo. Ni nos respetamos ni respetamos nuestras situaciones personales; no nos analizamos lo suficiente y no actuamos acorde con nuestros deseos. Joder, creo que no hay que haber estudiado 4 años de carrera para ver que absolutamente NADIE hace lo que QUIERE. Y con hacer lo que uno quiere no estoy hablando de ir en pijama al bar, hablar sin vocalizar, fumar en clase o dejar de depilarse las piernas: hablo de la voluntad real, hacer lo que uno quiere porque DEBE hacer eso para VIVIR plenamente, sin escudarse en victimismos ni usando excusas baratas. Pocos pueden afirmar que viven acorde con su voluntad: ¿quiénes pueden afirmar que tienen las relaciones personales que ellos quieren, dominan su tiempo siendo completamente conscientes de cada minuto que viven, y que son coherentes con lo que piensan?

La hostilidad es simplemente la respuesta a esa falta de respeto por uno mismo. Y como especie que anhela sobrevivir y seguir existiendo, enviamos el mal rollo propio hacia fuera, para seguir conviviendo con nosotros mismos y aguantarnos la mirada cada mañana ante el espejo del baño. Si nos tratáramos a nosotros con el amor propio que nos merecemos, saldríamos del espejo y nos clavaríamos el cepillo de dientes en un ojo, mientras nos llamamos cobardes a la cara. Pero ah…

En un mundo justo, la hostilidad sería la respuesta a la injusticia y a la cobardía, y no al hecho de que pierdas el Wi-Fi en el portátil cuando te metes en la cocina.

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Espíritu y sentimiento

3 agosto 2011

Sí, sé que es un tanto “Redes” (el programa de TV) postear un artículo así, pero mirad, hay momento en la vida de todo ser humano que le hace plantearse estos incuestionables.

Sabemos que el hombre es un ser gregario por naturaleza, como ocurre en la gran mayoría de especies de mamíferos, que en algún momento dado de su vida, comienza dentro de un conjunto como camada, manada o familia y posteriormente se independizan para formar parte de sus propias familias colectivos o individualidades.
Breeds

¿Cómo enraizar esto con el colectivo anti-humano? Con un fuerte componente ideológico que lleva a establecer la diferencia con nuestros semejantes, las ideologías nos pueden apartar tanto o más que el color de la piel o procedencia que ya de por sí tanto marcan nuestro contexto social, al menos más aparente, y del mismo modo pueden unir con sentimientos de pertenencia mayores que el uno pudiese sentir a día de hoy por la patrias desnaturalizadas y descontextualizadas que se nos han impuesto.

Estos procesos colectivos e individuales vienen a demostrarnos lo lejos que estamos de comprender nuestra posición en el Universo, contextualizando una pequeñísima escala existente en él, ¿de dónde provienen esos sentimientos y esa espiritualidad? Esa conexión tan fina, hilada tan minuciosamente que conecta nuestro ser más íntimo con el Universo.

Quien ha sentido esa llamada, esa conexión, ha sentido la pequeñez del egocentrismo humano por la grandeza del caos, de la Naturaleza, del Universo y su arbitrariedad, os animo a que expongáis vuestras ideas sobre estos términos, la pertenencia a las sociedades y sus contextos culturales, yo lo seguiré haciendo a raíz de vuestras intuiciones sobre un tema tan denso.

Universe

La moda de no creer en nada

22 mayo 2011

Ateísmo y autodestrucción

 

 

Muchos ya lo sabéis, pero en caso de que lo ignoréis os lo digo: yo soy una persona abiertamente religiosa: tengo creencias cosmológicas definidas, practico ritos y me rijo por un código ético acorde con lo que creo. Claro, cómo no, seguramente esto hará que abráis los ojos en plan foco, pero no me malinterpretéis, la religión que sigo es una religión fuera de las mayoritarias, desgraciada o afortunadamente. De todos modos, seguís con los ojos abiertos: ¿cómo es posible que un anti-humano siga los preceptos de una religión, si eso es una creación humana? ¿No debiera un anti-humano ser ATEO?

Ah, amig@, qué simple y complicado va a ser responderte. Primeramente, voy a hacer un análisis del ateísmo hoy, y después me embarcaré en una no-justificación de mi fe. Sin proselitismos, con todo el objetivismo que me es posible como anti-humana de pro.

El ateísmo no rockea:

Bien, vivimos en una sociedad capitalista bla bla, en la que se han perdido valores bla bla bla etc. El tópico de siempre: los jóvenes no creen en nada, oh, no luchan en nada. Oh tempora oh mores! Qué va a ser de la humanidad. Bien, como anti-humana debiera estar dando botes de alegría ante un panorama tan gris para la sociedad, pero en realidad me entristece esto: que la gente ya no crea aparentemente en nada superior a sí mismos no es un signo de evolución.

Me explico: a partir del surgimiento del Racionalismo en la Edad de las Luces y todas las patrañas de la Ilustración, se ha considerado que tener creencias religiosas era un signo de debilidad mental, o bueno, ya sabes, algo propio del vulgo, no de la élite intelectual. Al principio, eran los cuatro pensadores de turno, pero con el tiempo se ha presentado la RELIGIÓN como algo superfluo, algo para lo que no tenemos tiempo hoy en día, pues hay cosas más importantes que hacer, como mirar tu iphone.

Hoy en día, las últimas generaciones (empezando con la de nuestros padres, hijos del Franquismo) conciben el practicar una religión como algo muy de pueblo, muy poco avanzado, algo que no es necesario y que les remite a un pasado que pretenden ignorar. Y eso es una mierda, porque el surgimiento de la sociedad humana va ligada a la creación de unas creencias que amalgaman la cultura y enlazan las personas con el territorio que habitan. ¿Me extiendo?

 Obviamente, hablo de religiones no mayoritarias, de esas de las que no se habla y que no te piden que taches cruces en la declaración de hacienda. Esas religiones que parecen tan antiguas que se han vuelto cuentos, mitos, cosas así, fantasiosas y “poco serias” para los borregos seguidores de las 3 o 4 religiones mainstream de toda la vida. Pero esas religiones minoritarias van ligadas a la persona, a la tribu, a una cultura, a la naturaleza humana. La religión natural es aquello que recuerda al ser humano el lugar que ocupa en el Todo. Perder el contacto con las creencias para mí es un sinónimo de perder contacto con las preguntas esenciales que se hace todo animal cuando posee conciencia. No creer en algo superior al ser humano, algo que es el resultado del nihilismo que no es más que fruto de la sociedad capitalista y gilipollas, no te hace más natural, sino, aunque no lo creas, te hace menos animal.

Aquí se me presenta un dilema, no lo voy a negar, pues soy consciente de que los animales no creen en dioses, ni Otros Mundos, ni espíritus. Pero yo, desgraciadamente, además de mis instintos, preciso de mis prejuicios y mis emociones racionalizadas a través de mi naturaleza humana para vivir y convivir con los demás. En una tesitura como esta, sólo puedo decir que las creencias nos hacen parte de un todo, mientras que el descreimiento hace peligrar el equilibrio que existe ente el individuo y el todo que lo rodea. Cuando hablo de descreimiento sobretodo me refiero a esta forma de ateísmo actual, que no es resultado de una actitud contestataria, sino de una falta de conexión con el entorno. Porque joder, no nos engañemos, la naturaleza es suficientemente grande y compleja y evidente como para no creer en ella ni hacerla sagrada. ¿Cómo se puede vivir separado de eso?

 De todos modos, no estoy siendo sincera porque en realidad sé que aquí apenas hay ateos, pues, aunque ellos piensen que no creen en nada, se producen dos situaciones. En la primera, estamos hablando de gente que tiene unas creencias pero que van diciendo que no son “practicantes”. ¿Qué hipocresía es esa? Acaso no tienen cojones para buscar en qué creen y siguen las creencias de sus padres por presión social o algo así?

 En la segunda situación, el ateísmo de hoy en dia se ve suplido por una serie de mitos, dogmas y creencias que mezclan antiguos conceptos religiosos con conceptos económicos y políticos. Nuestra vida diaria no está exenta de mitos: la paz, la diversidad, la globalización, el multiculturalismo, y demás utopías chipirifláuticas que la gente parece creer a pies juntillas. La mayoría de gente que dice no creer en nada está limitada inconscientemente por la fe de la ciencia y la tecnología, del sistema capitalista y la “democracia”. Y eso es otra forma de religión, con sus dioses y sus verdades incontestables.

 Así que, en realidad, no sé por qué la he tomado tan fuerte con los ateos. Quizás es porque me los imagino como gafapastas. En realidad, no hay muchos ‘true’ ateos por los que preocuparse, sino que los preocupantes son aquellos seres humanos ociosos o cobardes, esa gente que no se pregunta realmente en por lo que cree.

La espiritualidad: fe barata del siglo XX:

 Con el auge del New Age, el multiculturalismo, mestizaje y demás fusiones de frutas, la fe y la religión dieron un sustituto a modo de sacarina para aquellos que no tienen mucho que hacer pero que no les va comprometerse en serio con nada. Por supuesto, hay una diferencia entre la espiritualidad personal, y la espiritualidad como sustituto de segunda categoría de la fe. A mí lo que me cabrea es que demasiado tiempo libre meta ideas banales en las mentes de la gente y estos se dediquen a buscar algo que hacer los fines de semana o en sus ratos libres y lo llenen con mezclas de Reiki, yoga, pilates, tantra y algo de magia de los libros del Carrefour. Eso no hace más que probar que el ser humano necesita unas creencias que él mismo define para encontrar su lugar en el ciclo natural; pero claro, con estas cuatro cosas uno puede asumir cierto grado de auto-complacencia y creerse más profundo de lo que realmente es.

La fe, la religión y su mal nombre:

 Es que cuando miras la palabra, da cierto repelús. Te imaginas seguramente monjes dándose cabezazos contra tablas de madera yendo en procesión por un pueblo medieval atacado por la Peste, o gente atravesándose las mejillas con varas de metal en pleno trance, o procesiones de semana santa, o mujeres tapadas hasta las cejas. En fin, imágenes del dogmatismo de toda la vida.

 Pero antes de esa radicalización hay ese algo que nadie se atreve a definir y escuda bajo el término de agnosticismo, pero no nos engañemos, no es más que un síntoma de que crees en algo superior a ti que te rodea, y que es evidente: la Naturaleza. Y esa es la creencia primigenia de la cual todas las fes salen: que hay algo por encima del individuo y la colectividad que llena el aire. Y no hay que creer en algo que no ves, de hecho, solo hay que mirar un árbol, una tormenta, el viento… no creer en nada es como perder esa conexión con la energía que te relaciona a tu entorno.

 Claro que hay religiones más naturales y que apelan más a la convivencia positiva con nuestra naturaleza, y otras que menos. No hace falta mencionarlas. Pero muy poca gente realmente sabe cuántas religiones, fes y creencias distintas hay en el mundo, y eso es algo que le debemos a unos sistemas mayoritarios que OH, cáspita, corresponden con esas religiones mayoritarias que han causado la desazón de la gente actual. Llámale Thor, Pepe, el Gran Espíritu, la Diosa Madre, o la Paloma-blanca-que-puede-transportar-un-coco, pero antes de decir que no crees en nada, medítalo bien y no creas que eso es lo que toca, en los tiempos que estamos.

Manifiesto Anti-humanista

19 mayo 2011

Razones por las cuales somos mejores que tú:

el Manifiesto Anti-humanista

Prólogo:

Esta declaración de intenciones surge de la necesidad de expresar nuestros principios, puesto que hemos podido observar cómo, últimamente, ha habido un incremento masivo y global de la estupidez supina. La gente, en su error, confunde el término anti-humano con el de misántropo, sociópata, o asesino en masa; pero es que ¿qué problema hay con eso? Somos eso y mucho más, pero es indispensable hablar de ese “mucho más”. Aquí lo entenderéis.

Artículo I:

El humor: Hay que establecer una diferencia de base entre el humor y la realidad. Es realmente preocupante ser testigo de la falta de entendimiento de nuestra audiencia y lectores. Vemos como aquello que decimos en broma es tomado en serio y viceversa. Si usamos el humor, es para aligerar la gravedad de algunas situaciones pero al mismo tiempo para escandalizaros y haceros tomar conciencia de los problemas que tratamos. Si habláramos completamente en serio, seguramente ya nos habrían denunciado.

Artículo II:

Los insultos: es bastante sorprendente que este blog se haya convertido en una especie de terapia de la rabia o blanco de las iras de algunos lectores. Lo curioso es que esos lectores pretendan usar el insulto como argumento válido. Pero, GRACIAS por darnos la razón de esta manera. Habiendo leído esto, esperamos que, de una vez, argumentéis sin hacer uso del insulto. Os seguimos ofreciendo la posibilidad de que presentéis vuestras ideas en este espacio. Si en algún momento os habéis sentido insultado, lo sentimos, pero es que no hay otra forma de definir la realidad: nosotros sólo la describimos tal y como la vemos.

Artículo III:

El anti-humanismo como forma de amar la vida: nosotros defendemos la idea de que el Anti-humanismo es una forma de acercamiento del humano a la Naturaleza, despojándose de toda su nefasta moral, abrazando la Naturaleza como bien supremo. Consideramos que aquellas personas que critican sistemáticamente la agresividad y violencia que emanamos son realmente unos hipócritas por criticarnos pues ellos también parecen “pecar” de Anti-humanismo, pues tampoco parecen muy dispuestos a coexistir con gente como nosotros. No tengáis nuestros argumentos como una ofensa, sino como un balance de las valoraciones que vosotros no podéis tener en cuenta mientras el Antropocentrismo humano os impida compartir las ideas de en cuánto es importante defender y preservar el patrimonio natural frente a los intereses humanos.  Aun cuando eso significase aniquilación, porque si esa fuese la salida de restablecer el balance natural en el mundo, no dudaríamos de liberarlo de quiénes anteponen el interés humano antes que velar por el patrimonio de los salvajes que viven libres, y que con ello nos inspiran a quiénes sabemos reconocer su gran don. La Naturaleza en sí nos dicta negar la estupidez que defendéis en cuanto anteponéis vuestro propio interés al bien mayor, el mismo que os permite la vida y os la ha dado: la Naturaleza.

El Anti-humanismo, por suerte o por desgracia, es una senda necesaria hoy en día, pues a todos nos gustaría vivir tranquilos y sin criticar, pero se nos hace imposible asistir impasibles a un desfile de gilipollas como el actual.

Artículo IV:

El anti-humanismo como forma de ensalzar al ser humano: del mismo modo que en el artículo anterior, creemos en el Ser Humano como parte integrante de la Naturaleza, mientras está fuera del alcance de la sociedad, pues es ésta la que lo corrompe y destruye para hacer de él  otro producto del consumo. Sabemos que existen individuos tocados por la varita de la Fuerza de Voluntad e Ideales elevados, como nosotros mismos, pero la sociedad en masa, inconsciente y autómata, no merece otra cosa que la Aniquilación de sus estamentos fundamentales y la Liberación individual de quienes la integran.  Algunos Seres Humanos tienen la capacidad de volver a la Naturaleza, pero eso implica un alto grado de conciencia y responsabilidad.

Artículo V:

La misantropía, sociopatía, y demás odios: es innegable que hay ciertos aspectos semejantes al comportamiento misántropo y sociópata en nuestras ideas, pero mientras el sociópata, o incluso el sicópata basa sus odios en fundamentos superficiales, nosotros juzgamos la responsabilidad de la sociedad y optamos por la Destrucción en base a nuestro deber para con la Naturaleza. Los sociópatas desean la desaparición de la humanidad a través de un odio enfermo, mientras que nosotros luchamos por el resurgir de la naturaleza en el ser humano, y si ello implica tener que eliminar individuos para llegar a ese fin, pues bien, esa será la forma más natural de hacerlo, pues hay conversiones en algunos colectivos humanos imposibles de llevar a cabo: esas personas serían incapaces de ver en sí mismas una representación de los valores de la Naturaleza, cruciales para la supervivencia de los seres vivos. La visión patriarcal que busca la uniformidad de opinión nos presenta como enemigos de la Vida ante aquellos cuyos ideales no compartimos, pero es nuestra elección ser libres y desprendernos de la presión del entorno, así como consideramos nuestro deber transmitir nuestras ideas y hacerlas llegar a quienes las suscriban.

Artículo VI:

Qué nos hace anti-humanos:

– Saber que no hay nada superior a la Naturaleza y defenderlo por encima de los intereses humanos sociales.

– Comprender que el ser Humano fue, en algún punto de su historia, un ser natural y libre, y que los mejor preparados podríamos volver a la Naturaleza, empezando por ser conscientes de ello.

– Entender la naturaleza predatoria del ser Humano y no juzgarla bajo parámetros morales que se nos han impuesto desde fuera, sino coexistir con esa realidad y respetarla como parte de lo que nos hace animales, y por lo tanto, naturales.

– Ser conscientes de que el ser Humano no es mejor que cualquier otra especie que habita el planeta, especialmente no los menospreciemos por ver su inteligencia diferente a la nuestra, por estar muy lejos de comprenderla.

– Tener la esperanza de que el Ser Humano se reencuentre con su Naturaleza, aunque para eso se necesite un cambio drástico e incluso dramático para empezar desde cero.

– Haber vivido en una sociedad en la cual hay que soportar como algo rutinario, aceptado y normal la estupidez humana, y tener que soportarlo y coexistir con la sobreexplotación y autobombeo del ego en esta sociedad.

– Sentirnos incomprendidos y atacados de forma sistemática por la falsa doble moral que se extiende en la sociedad que promulga un supuesto Bonismo o Pacifismo irresponsable, que no deja de ser pasividad parasitaria encubierta.

Artículo VII:

Falacias invalidantes de los lectores:

– “Pero si tanto os gusta, iros a vivir al monte”: somos partidarios del retorno del
ser humano a la naturaleza, y día a día luchamos para hacerlo, pero desgraciadamente a título personal no podemos llevarlo a cabo inmediatamente,
pues lo consideramos un plan colectivo, y no individual. No es algo que se
pueda hacer de forma súbita e irreflexiva, pues estaríamos infravalorando la
Naturaleza y nuestro potencial en ella. Es absurdo e infantil que os escudéis
en este argumento para invalidar lo que decimos.

– “Pues ¿por qué no os suicidáis?”: realmente, queda mucho por hacer, y si muriéramos, dudamos seriamente de vuestras capacidades para recuperar vuestra Naturaleza y reconducirla. Realmente, la muerte de los pocos individuos lúcidos sería una tragedia para el resto de la Humanidad.

– “Os creéis superiores moralmente”: no nos lo creemos, sabemos que lo somos.

– “Sois un atajo de neo-hippies”: si una persona dice eso, es que ni ha entendido el
blog ni sabe qué promulgaban los hippies.

Anexo I:

– Cómo cocinar un roastbeef con una familia manchega.

– Batidos de bebé: ¡pruébelos ahora o arrepiéntase luego!

– ¿Cómo dice? ¡Dedos meñiques cortados en juliana!

(Éste post ha sido también editado por Rogaveowl y CimmerianWolf a medias con AquilonianFox)

Queda usted condenado a vivir

28 marzo 2011

Sabemos que hoy en día hay una serie de temas tabú, de los cuales, según lo que se opine, serás señalado y marcado de por vida, a no ser que cambies radicalmente de idea. Uno de estos temas es el estar a favor o en contra de la pena de muerte. Yo estoy a favor, pero antes que nada, dejadme explicar por qué.

Bien, un poco de información no le dolerá a nadie, y que conste que no es para justificar mi posición, al contrario, para decir en qué estoy de acuerdo y qué no, para así luego poder definir exactamente en qué casos habría que aplicar dicha sentencia y cómo.

Resulta que, a fecha de 28 de marzo del 2011, en el mundo, existen 98 países que aún contemplan dicha condena: 41 de ellos la contemplan en todos los casos, 49 hace 10 años o más que no la aplican (por lo que se considera que, de alguna forma, intentan cambiar su posicionamiento y buscar alternativas, pero legalmente sigue siendo), y 8 la pueden aplicar solo en caso de guerra. 95 países la han abolido del todo, sin contemplaciones.

Pues lo primero que digo, es que no estoy para nada de acuerdo con ninguno de los países en los que existe la pena de muerte. Para mí, la manera más adecuada para acabar con una vida, sería la inyección letal, directa, no dolorosa e instantánea. Lo que me parece más grave, es querer castigar a alguien con torturas y sufrimiento, como aplicando la ley del ojo por ojo, diente por diente. Claro que en estos aspectos condicionan 4 cosas, que entre ellas también se condicionan, son la cultura, la justicia, la educación y la religión. La cultura es algo incontrolable, y la religión casi. Aunque en estos casos son más importantes la justicia y la educación. Está claro que si la justicia la aplicaran aquellos que han sido victimas cercanas de un asesinato, por ejemplo, pues pedirían, ante todo, venganza, como si fuera una manera de castigo. ¿Castigar es negativo siempre? Depende de lo que uno entienda como castigo, pero en general sí. Entonces, aunque no se aplique la pena de muerte, se aplican otras sentencias, entre ellas las de estar condenado a vivir para siempre: la cadena perpetua.

De verdad lo digo, me parece aterrador y de una persona con maldad, la de querer mantener a alguien contra su voluntad encerrado sin posibilidad a nada, solo para que reflexione. De acuerdo, existen psiquiatras, psicólogos, reeducación, inserción social, etc., para los que están encerrados, sea para siempre o no. Pero eso no quita, que muchos de ellos sean una carga: les das pensión completa, y además en los países del primer mundo, hasta se les dan bibliotecas, piscinas, gimnasios, posibilidad de estudiar con titulo oficial, inserción laboral. Obviamente si te portas bien, sino te encierran más. Conozco gente honesta y que en su vida a cometido delitos que viven mucho peor que esos presos. Por cierto, me olvidaba, que a algunos hasta cobran unos sueldos por hacer servicio a la comunidad. Son una carga porque precisan de atenciones, ya sean las instalaciones, gente que los vigile, comida, pagar las facturas de todo lo que gastan, personal de limpieza y tantas otras cosas, que en vez de ser invertidas en eso, si la pena de muerte existiera, podrían invertirse en la mejor sustancial de la educación y la justicia, que bien les hace falta en TODOS los países (algunos más que otros, vale).

(Habitación de una cárcel de lujo de Austria)

Si la educación mejorara, y todo lo que ello constituye, se podrían evitar muchos delitos y crímenes, dando así mejor estabilidad para un país y enfocar las cosas de otra manera. Siendo claro, aquél que roba y quita la vida sin motivo alguno, merece morir. Así de claro, y en vez de hacer esperar a los condenados años o décadas, aplicar la sentencia lo más rápido posible, ¿Cómo? Pues eso mismo, la justicia debería aligerar, y toda la investigación que permita averiguar qué ha pasado en un delito. Entonces sé que puede ser relativo, pues no todo es condicionado por la educación, la cultura y la religión que tu puedas cometer un delito, a veces aparece la necesidad. Ya puede ser una necesidad básica, como comer, o una necesidad mental falsa, como matar sin motivos. Esos son enfermos mentales, que, por algún motivo, han acabado en estos casos. A ellos también pena de muerte, pues, ¿no es la sociedad la que debe prever que puedan surgir seres como estos y, antes de que pasen ciertas cosas, arreglarlas de verdad? Intentar facilitar las cosas para aquellas personas que ven o intuyen que alguien no está bien mentalmente, y acceder a algún organismo o institución rápidamente para contarlo, todo esto estaría muy bien.

Digamos que la pena de muerte no sería necesaria si la sociedad actual no fuera lo que es, por eso decía al principio que no estoy de acuerdo con ninguna de las penas de muerte actuales, las gestiones que se hacen. Eso que un inocente pueda ser condenado y el verdadero culpable por ahí tan tranquilo, es algo terrible. Pero no me puedo quejar, es una sociedad enferma, que vive del negocio, todo es un negocio, y hasta la muerte lo es. En estados tribales (no confundir con gente que vive como en la prehistoria), la pena de muerte ni se plantearía. Nadie sería capaz de quemar un bosque, de torturar animales, de violar, de asesinar a los de tu raza, de robar. Todo esto, para mi hoy en día en esta sociedad, SÍ debe estar penado con la muerte. Repito, que aquél que se atreve a cortar la vida que no es suya, provocando dolor y odio, cosa que aumenta más la posibilidad de perturbaciones en la mente, es una ruda sin fin, una triste rueda de dolor.

(Caricatura de la película La Milla Verde)

Y si te toca que maten a un familiar que ha hecho alguno de esos delitos, pues te aguantas. Hemos de ser capaces de ver y ayudar a los demás, de prever ciertas actitudes. No digo sacarse una carrera de investigación de la mente ni nada por el estilo. Pero alguien que se siente marginado solo por ser gordo, bajo, negro, mujer, niño o que le cueste más esfuerzo algunas cosas que a la mayoría, no significa que no tenga un sentimiento de amar a la naturaleza y proteger la vida, proteger a aquello que hace que viva, como todos nosotros. Esa persona merece ser escuchada, las bromas tienen su límite. Y que un anti-humano como yo tenga que decir esto, realmente es que estamos en un punto casi de no retorno para la humanidad.

Por último, critico a esa gente (ahora me sale la vena anti-humano, tranquilos) que está en contra de la pena de muerte y que, a los que están a favor, los tratan ya de locos y perturbados. Pues eso, señores, es la mayor contradicción que pueda existir, pues si queréis practicar con el ejemplo, diciendo que los presos merecen una segunda oportunidad, de averiguar lo sucedido, de por qué ha hecho lo que ha hecho, pues lo mismo gente que está a favor. Pensad un poco qué hace que quieran eso, qué habrán visto, sentido, oído en su vida como para llegar a esa conclusión, según lo que predicáis hay que tener cierta misericordia. Lo único que yo sé, es que todo lo que he dicho en este post tiene sus razones, que pienso mucho lo que digo antes de afirmar nada. Y que por ahora, ningún humano ha sido capaz de demostrarme lo contrario, la culpa es vuestra, de los humanos, de la humanidad actual y enferma.

¡Qué dictadura más agradable!

14 enero 2011

En este post en particular opinaré sobre la democracia existente en este país. Quiero hacer alusión únicamente a España ya que mi intención es hablar empíricamente desde mi propia  percepción y observación. Aunque bien es sabido que otros países están en la misma situación. Ante todo dejar claro que el hecho de que el contenido de este post sea de carácter crítico no significa que haya aspectos de esta democracia que me agraden o me que parezcan favorables. Sin ir más lejos, gracias a ésta ahora mismo tengo la posibilidad de poder publicar públicamente mi opinión sobre el tema. No obstante, no por ello voy a dejar exento de crítica los muchísimos aspectos merecedores de ser despotricados como bien se merecen.

La principal crítica desde la que parto y sobre la cual sigo el desarrollo es que una sociedad democrática solo puede considerarse ética y válida cuando se rija total y absolutamente basándose en un aspecto fundamental: la aplicación de un excelente sistema de educación, algo que en este país carece por su ausencia. Y esta aplicación tan deficitaria lo convierte en una democracia verdaderamente senil.Cuando el poder recae sobre el pueblo, que es el encargado de “decidir” el futuro de su país,  es imprescindible que éste tenga la formación intelectual suficiente como para poseer cierto carácter crítico, ser capaz de pensar por si mismo y no ser tan vulnerable a la manipulación. Para esto no hace falta tener un alto nivel de estudios, basta con reunir unos niveles mínimos de pensamiento propio.

Esta falta, deficiente o hipócrita educación contribuye y hace realidad la más grande crisis que padecemos en la actualidad, una crisis cultural, emocional y de valores. Hecho que muy posiblemente ha contribuido a que la crisis aquí sea mucho mayor que en otros países (siendo uno de los muchísimos otros factores existentes). Este tipo de crisis debería de ser uno de los objetivos prioritarios a solventar con tal de conseguir un cambio positivo en todos los aspectos mencionados anteriormente. Porque todo está ligado con todo y es parte de algo, pocas cosas son independientes a otras. La típica actitud y comportamiento “machito ibérico” y esta “filosofía” que existe en España en la forma de entender el trabajo y los objetivos (como ganar mucho dinero y no hacer nada) no va a llevarnos a ninguna parte, en todo caso a empeorar las cosas. En fin, cambio o “muerte”, y más en un mundo cada vez más competitivo. Cada vez aumenta más la población en nuestro país, sobretodo a causa de la inmigración y la globalización. Con la crisis actual y la escasez de trabajo vacante esta forma tan característicamente española de entender el trabajo de forma poca seria y eficiente solo nos puede llevar al desastre. No estoy diciendo que todos los españoles seamos así, ni mucho menos, pero sí estoy hablando de una gran parte. Obviamente gran parte de todo lo mencionado es fruto del poco compromiso social por parte de la política española de impulsar una política educativa fuerte para su pueblo y por lo tanto una democracia digna, pero tampoco se trata de esto. El pueblo también debe hacer autocrítica, mirarse al espejo y no echar toda la culpa a “papá o mamá” (política). Esto es como los humanos y su creencia en Dios; es mejor y más fácil creer y responsabilizar a alguien para que solucionen las cosas en lugar de hacerlas  tu mismo, de igual manera que hace un niño pequeño con sus padres. Qué mejor que eludir las responsabilidades y problemas a otro ser si de esta manera evitamos la culpabilidad o carga de consciencia. Es decir, con esto pretendo dar a entender que se debería evitar el hecho de responsabilizar y cargar únicamente contra el organismo político.

Es lamentable salir a la calle, estar en el tren, metro, etc y observar como todos son copias. Todos actúan igual, expresándose con las mismas estúpidas frases, “comunicándose” con la misma anormalidad, con unos hábitos, comportamientos, ideales, pensamientos y criterios  de alguien retrasado mentalmente. ¿De verdad creéis que este puñado de inútiles y parásitos sociales se merecen ir a votar cuando ni siquiera tienen la capacidad de percatarse de la molestia que causan? O, yendo más lejos, el daño que están causando a la sociedad con la simple posibilidad de engendrar humanos y crear así a otro inútil social. Personas que con una actitud y comportamiento tal ante la vida contribuyen a una gran dificultad en el progreso social, cultural y ecológico. Por ejemplo ¿cómo se pretende mejorar el medio ambiente si la mayoría de ciudadanos que han de votar ni siquiera tendrán en cuenta este IMPORTANTÍSIMO factor a la hora de votar? ¿Realmente pensáis que en este país todos los ciudadanos (se sobreentiende mayoría de edad, etc) deben y tienen el derecho ético de votar? Voy a poner un ejemplo, está claro que se trata de temas distintos, pero, si por ejemplo yo sin tener ni idea de arquitectura me preguntaran a quién debo elegir para diseñar y construir un edificio, del cual luego va depender gente, y eligiera a quién me diera la gana sin tener en cuenta ningún criterio. Pues con la democracia ocurre lo mismo pero a menor escala, y obviamente, ha de haber una línea o un cierto nivel para garantizar que el poder está en buenas manos. Con esto tampoco quiero decir que todos los ciudadanos deban ser genios ni mucho menos, se trata del hecho de que el pueblo debería de alcanzar mediante la educación un cierto nivel como para garantizar que el individuo cumple unos mínimos para poder elegir democráticamente.

En cierto grado la democracia representativa que hay en este país se podría considerar como una de las mejores versiones de dictaduras creadas hasta el día de hoy. Personalmente creo que uno de los términos más acertados para definir este tipo de democracia es “dictadura sutil”. Se basa en la genial idea de hacer creer al pueblo que es totalmente libre para así conseguir a un pueblo obediente y encima con la máxima convicción de que sus decisiones han sido fruto de la maravillosa y gran libertad que posee. Me gustaría abrir otra pregunta. ¿Realmente pensáis que la gente actúa “libremente”, creéis que el hecho de que a tantísima multitud le agrade prácticamente el mismo tipo de música, de discotecas, de deportes, de tiendas textiles… se trate de una multitud que actúa bajo la posesión del propio pensamiento y consciencia? La consciencia otorga la posibilidad de conocer, plantearte y por lo tanto escoger. Realmente, aunque haya superpoblación, si el número de habitantes se contabilizara por autenticidad e identidad propia estaríamos hablando de una especie en vías de extinción, muy cómico, ¿no?

Es evidente que se ha adulterado el concepto de la la libertad. Dicho concepto ha sido degradado y vendido mediante la banalidad. Esto ha provocado un impedimento al individuo mermando su rango de posibilidades, elecciones, aficiones, ideales, etc. Nos ofrecen la” libertad” de la no libertad. Desde mi punto de vista es innegable que existe la intención de obligar a elegir y a que te agrade lo que el poder estima como oportuno. Es la democracia de la sutil imposición, del constante bombardeo de la misma información. ¿Os parece este comportamiento propio de una democracia donde teóricamente se supone que debe de estar implícita la palabra libertad? El sistema político debería ocuparse de intentar que la población disponga del máximo rango de opciones posibles para el individuo. Con el término posibilidad, mi intención es la de remarcar que la libertad debería de ser un concepto obligadamente ligado a lo relativamente posible.

Siguiendo con esta línea, afirmo con total rotundidad que se deberían prohibir todas aquellas cadenas televisivas que fomenten la incultura, el retraso cultural, social, intelectual y todo aquello que haga daño a la población. Resulta verdaderamente hipócrita e ilógico que queramos la mejor educación para nuestros hijos cuando los educadores se pasan el día mirando televisión donde aparecen ciertos personajes que, aparte de su burdo lenguaje, se expresan de la forma más mediocre posible y todo esto sin respetar sus distintas opiniones, interrumpiéndose y siempre esforzándose por hablar del tema más banal e estúpido que pueda existir. Como también resulta ilógico desear una vida saludable y digna a nuestras generaciones cuando en realidad los educadores se pasan su vida fumando y contaminando el planeta. Cualquier padre/madre o ciudadano debería, no sólo dejar de fumar si verdaderamente le preocupa la educación de su hijo o la de sus compatriotas, sino también estar totalmente a favor, incluso manifestarse, por la prohibición de la venta y promoción del tabaco. ¿Ocurre? No. Humanos hipócritas y lamentables que no tienen ni tan siquiera sensibilidad hacia sus hijos.

Desde el estado se debería impulsar una política educativa (a todos los niveles: escolar, familiar, medios de comunicación, etc.) capaz de obtener el máximo rango de consciencia que esté a nuestro alcance para crear así una verdadera, real y justa democracia. El principal objetivo de la democracia siempre ha de ser el de tratar de tener un pueblo con el mayor espíritu crítico y pensamiento propio posible. Se trata de sacar lo máximo posible del individuo. O sea, cualquier hecho que pueda dificultar o impedir (aunque sea mínimamente) esta forma de educar debe ser inmediatamente erradicada. Porque tajantemente defiendo la idea que los políticos están para actuar, es inadmisible que la idealización que está sufriendo la democracia en este país afecte a la capacidad de actuación. No se puede tolerar una forma de gobernar tan blanda. ¡De ningún modo! Los gobiernos siempre tienen que ser lo más razonablemente intervencionistas que se pueda. Por algo los ha escogido el pueblo ¿no? No se puede contentar a todo el mundo, en ningún país, en ninguna familia, es ilógico. Es poco esperanzador el hecho que uno de los posibles motivos de esta falta de intervención sea debida a la más que posible falta de votos por parte de un sector.

No se puede vivir en esta mentira. Por una parte nos estamos quejando continuamente del fracaso escolar, de la crisis emocional y de valores que sufren los jóvenes, pero por otra, están siendo constantemente bombardeados y educados por un sistema que promueve fielmente la ignorancia, la falta de respeto, el uso del tabaco, etc. Espero que nadie comente algo como “La prohibición del tabaco sería un atentado a la libertad, a la democracia.” Sería lo más absurdo que se pueda leer.

En fin, el estado ha querido ser tan democrático que ha perdido el norte y el sentido común. Democracia sí, pero de la forma correcta.

La gran contradicción de la humanidad

13 enero 2011

¿Cuál? La Libertad.

Sí, la libertad es aquello que todo el mundo desea pero que nadie alcanza. No hablo de la libertad de poder escoger un color u otro para pintar la habitación o qué película ver. Y aún menos de la libertad de expresión, libertad condicional, libertad de consciencia, etc. Hablo de La Libertad. Pero… ¿qué es?

Según la Real Academia Española: “1 – Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.” “2 – Estado o condición de quien no es esclavo.” “3 – Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.” Y algunas más que vienen a significar lo mismo con palabras diferentes.

Según Wikipedia: “Este estado define a quien no es esclavo, ni sujeto, ni impedido al deseo de otros de forma coercitiva. En otras palabras, lo que permite al hombre decidir si quiere hacer algo o no, lo hace libre, pero también responsable de sus actos. En caso de que no se cumpla esto último se estaría hablando de libertinaje. Pues la libertad implica una clara opción por el bien, solo desde esta opción se estaría actuando desde la concepción de la Teleología.” ¿Libertinaje? “Desenfreno en las obras o en las palabras.” ¿Teleología? “Doctrina de las causas finales.”

Podría citar más autores o instituciones oficiales, pero hay demasiadas. Toda la gente y/o asociaciones o religiones acaban diciendo, en resumen, que la libertad es “la facultad del ser humano de elegir y decidir sobre algo o alguien de una manera u otra, y ello implica responsabilidad, en caso contrario eres malo o irás al infierno o equivalente.

Vamos, muy resumido, la libertad es hacer el bien. Aquí es donde está el problema. El Bien y el Mal son muy relativos según la persona con la que hables, entonces, si actualmente tenemos casi 7.000 millones de humanos, hay 7.000 millones de maneras de hacer el bien, por consiguiente, 7.000 conceptos de libertad. Sin tener en cuenta todos los seres humanos que han existido. O sea, la libertad NO existe.

Un concepto, como el bien y el mal, la felicidad, el amor, etc. tienen que ser unitario. (Que por cierto, ya hablaré de estos conceptos también).

Quiero analizar, digamos que el ser libre es aquél que no es esclavo, pero, esclavo ya lo somos, todo viene determinado por genética o el entorno social y demás. Puedes elegir de qué manera vas a ser determinado en cierto grado, sí, pero nunca vas a poder tener la libertad absoluta.

¿Puede alguien presentarme a una persona libre? ¿Y por qué persona? Aquí es donde le veo el punto débil. Quiero pensar que si el ser humano se empeña tanto es buscar este concepto es porque envidia a quien lo es. Para el ser humano la libertad no vienen ligada con el bien y el mal, sino con la capacidad de decidir. Tenemos la parte racional y la biológica. La racional nos reprime miles de cosas, y cosas biológicas.

Entonces, ¿qué o quién es libre? El único ser libre es aquél que en su “diccionario” no posee dicha palabra. Buscando y rebuscando he visto que tengo el pensamiento de antiguas tribus y civilizaciones. Yo siempre he dicho que lo único libre en este planeta es la Naturaleza. Ella carece de la parte racional, no la necesita. Biológicamente es, por lo que entendemos, libre. No libre de usar el bien, el amor y la paz, libre de no preocuparse por la libertad.

Vale, lo sé, es todo bastante complicado. Decía eso de la antigua gente, pues para ellos la libertad era nada más y nada menos que “retorno a la madre“. ¡Joder! La mejor definición de libertad que nunca he oído. Y mientras tanto la gente rompiéndose la cabeza pensando como definirla. ¿Quién es la madre de todos nosotros? Muy bien, la Naturaleza. Pero hay un problema, aunque nos pusiéramos a vivir en ella, seguiríamos teniendo algo que ella no tiene, la racionalidad.

Entonces que mejor manera de ser libre sino entendiendo qué es la Naturaleza, formar parte de ella en la medida que podamos y usar esa racionalidad para ejercer de hijos y cuidar de nuestra madre, no de matar a quien nos ha dado la vida y el don de la razón.

¿Utópico? ¡Por supuesto! Cosas como la religión masiva y el dinero van a impedirlo. Ya lo llevan haciendo hace siglos. Pero persona, ser humano que lees este post, no busques ser libre, disfruta de lo que queda de la Naturaleza y haz lo que esté en tus manos, no pienses en que ayudar es bueno o malo. Por lógica el ser humano debe volver a usar la razón, apartarse de las grandes sociedades, dejar de adaptarlo todo a él y adaptarse a lo que hay. No creo que tengamos que reconstruir nada, sería imposible. O pretender martirizarnos por el daño ya hecho. Contaminación, extinción de especies, esclavizar y matar a los de nuestra propia raza, etc.

Insisto, la libertad no existirá hasta que dejes de pensar en ella. Entonces es cuando no vas a tener que perder el tiempo en saber si eres o no libre, sería absurdo. Y algo es cierto, vas a tener que decidir y ser responsable, pero eso no va a ser algo en qué preocuparse tampoco, va a ser natural en ti.